EMDR


TRATAMIENTO DEL ABUSO SEXUAL CON EMDR

Anabel Gonzalez y Dolores Mosquera Introducción: La terapia EMDR La terapia EMDR (siglas de desensibilización y reprocesamiento por movimiento ocular) es un abordaje psicoterapéutico que enfatiza la importancia del sistema de procesamiento de información intrínseco del cerebro y cómo se almacenan los recuerdos. Los síntomas actuales se consideran resultado de experiencias perturbadoras previas que no fueron procesadas adecuadamente, y permanecen en un estado específico, es decir, están almacenadas disfuncionalmente (Shapiro, 1995, 2001, 2007 y Solomon y Shapiro, 2008) La esencia del EMDR es la transmutación de esta información almacenada disfuncionalmente a un modo adaptativo que promueva la salud psicológica. En condiciones naturales, el sistema innato de procesamiento de información (AIP: Adaptive Information Processing System, PAI en castellano) asimila las experiencias recientes en redes neurales ya existentes. Estas redes neurales son la base de la percepción, actitudes y conducta. Cuando este sistema funciona de modo adecuado, las experiencias nuevas son asimiladas, integrándose y conectándose con información que esta almacenada en estas redes neurales. Esta conexión con información previa nos permite dar sentido a la experiencia, nos hace aprender y ayuda a guiarnos en el futuro (Shapiro, 2001). Pero ante un evento traumático este sistema de procesamiento adaptativo de información (AIP) se bloquea, y en lugar de integrarse la información con el resto de las redes de memoria, esta información permanece almacenada de modo disfuncional. La memoria traumática tiene características diferentes a la memoria ordinaria. Mientras que la memoria ordinaria tiene menos viveza perceptiva y está conectada con el resto de la experiencia, la memoria traumática es incompleta o incoherente; parcializada hacia los detalles que son significativos emocionalmente, amenazantes, nuevos, o, de lo contrario, centrales al individuo. La diferencia entre la memoria traumática y la ordinaria es la que existe entre revivir el trauma (igual que allí y entonces) o recordar que nos sucedió, pero que ya es pasado. Estas memorias almacenadas disfuncionalmente estarán conectadas en clusters o racimos, con un evento base primario, más antiguo, al que se asociarán recuerdos de eventos posteriores relacionados (memorias alimentadoras). Circunstancias ambientales pueden actuar como disparadores, activando estas redes traumáticas. Por ejemplo en una víctima de violación se reactiva la vivencia y los recuerdos asociados a la misma cada vez que su pareja la acaricia o cuando alguien o algo le recuerda el trauma. Leer más en este archivo.